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108 CUENTAS · ÁGATA NEGRA MATE · 8 MM · ANUDADAS UNA A UNA

Herramienta ancestral para calmar la mente.

  • 1 japa mala de 108 cuentas y su bolsa de terciopelo negro
  • Envío gratis a todo México; sale en 2 días hábiles
  • 15 días para cambios y devoluciones
  • Paga con tarjeta, OXXO o hasta 18 meses sin intereses

Por $250 más, el kit Inicio mi camino trae este mismo japa mala con incienso, cirio, incensario y oleato.

Qué es un japa mala

Un japa mala es un hilo de cuentas que sirve para contar repeticiones. La palabra viene del sánscrito: japa es repetir en voz baja y mala es guirnalda. Nació en las tradiciones hindú y budista, donde se usa desde hace siglos para repetir un mantra, una palabra o frase corta que se dice una y otra vez.

Tiene 108 cuentas porque es un número sagrado en esas tradiciones. En algunas escuelas budistas se dice que son las 108 inquietudes de la mente que la práctica va soltando. Al final hay una cuenta más grande, la cuenta gurú, que marca dónde empieza y dónde termina la vuelta, y una borla.

Si creciste rezando el rosario, esto te va a sonar familiar: cuentas que pasan entre los dedos mientras repites algo. Un mala no es un rosario (el rosario tiene 59 cuentas y cinco decenas), pero comparte con él la misma intuición: que las manos pueden ayudar a que la mente se quede quieta.

La ágata negra

La ágata es una variedad de cuarzo. Su nombre viene del río Achates, en Sicilia, donde los griegos la describieron hace más de dos mil años, y desde entonces casi todas las culturas la han tallado: hay amuletos de ágata en tumbas de Mesopotamia y de Egipto, y en el Tíbet las cuentas dzi, de las más apreciadas para orar, son de ágata.

En la mano. Es una piedra dura, de 6.5 a 7 en la escala de Mohs, así que aguanta años de pasar entre los dedos. Se siente fresca al empezar y poco a poco toma la temperatura de tu mano. El acabado mate no resbala aunque las manos suden, y no refleja la luz, así que tampoco distrae a la vista.

Lo que se le asocia. Por tradición, a la ágata negra se le asocia con la protección, la firmeza y el aplomo: con quedarse en pie cuando todo se mueve. Es una asociación cultural, no una propiedad comprobada, y así te la cuento. A mí me gusta por algo más sencillo: el negro mate no llama la atención. Es una piedra para la práctica, no para presumir.

Lo que la repetición le hace a la mente

Una aclaración antes: el mala es una herramienta para contar. Lo que se ha estudiado es la práctica de repetir un mantra o una oración, y eso es lo que el mala te ayuda a sostener.

En tu atención. La rumiación es pensar en círculos. Repetir algo sencillo le da a la atención un lugar fijo adonde volver. Te vas a distraer, y está bien: la cuenta que tienes entre los dedos te dice en dónde te quedaste. No tienes que poner la mente en blanco. Solo regresar.

En tu cerebro. En un estudio con resonancia magnética, repetir en silencio una sola palabra bajó la actividad de la red neuronal por defecto, la que se enciende cuando la mente divaga y se enreda en sí misma (Brain and Behavior, 2015).

En tu cuerpo. Investigadores italianos midieron qué pasaba al rezar el Ave María y al recitar un mantra budista. En los dos casos la respiración bajó sola a unas seis respiraciones por minuto, un ritmo en el que respiración y corazón se acompasan y que se asocia con calma (BMJ, 2001). La oración de tu abuela y el mantra de un monje hacían lo mismo en el cuerpo.

En la salud mental. Una revisión de estudios sobre meditación con mantras encontró mejoras pequeñas a moderadas en ansiedad, depresión y estrés (IJERPH, 2022). En veteranos con estrés postraumático, un programa de repetición de mantras redujo los síntomas y mejoró el sueño más que una terapia de comparación (American Journal of Psychiatry, 2018).

Nada de esto hace del mala un tratamiento. Yo lo usé mientras estaba en tratamiento psiquiátrico y psicológico, no en lugar de él.

En tu fe. En las tradiciones donde nació, repetir es una forma de poner la mente en lo sagrado. En la nuestra también: el rosario, las jaculatorias, la oración que se dice tantas veces que termina por decirse sola. No tienes que elegir. Puedes repetir un mantra, una afirmación como "Estoy aquí, estoy a salvo", tu propia frase o solo tu respiración. Yo lo usé primero como ancla y después como oración.

Cómo se usa

  1. Elige qué vas a repetir. Yo uso una frase: "Regreso conmigo, me quedo conmigo." Puedes tomarla o buscar la tuya. Si prefieres empezar sin palabras, usa la respiración: una inhalación y una exhalación completas por cada cuenta. También sirve una palabra ("paz", "calma"), un mantra budista como Om mani padme hum o una oración breve.
  2. Toma el mala en la mano derecha, dejándolo colgar sobre el dedo medio. En la tradición hindú el índice no toca las cuentas.
  3. Empieza en la cuenta que está junto a la gurú. Di tu frase, tu mantra o tu oración, o haz tu respiración, y con el pulgar pasa esa cuenta hacia ti. Sigue con la siguiente.
  4. Cuando llegues de nuevo a la gurú, no la cruces. Haz una pausa. Si quieres otra vuelta, gira el mala y regresa en sentido contrario.
  5. Si te distraes, vuelve. No empieces de cero ni te regañes. Regresar es la práctica.

Una vuelta completa toma entre ocho y quince minutos. Para empezar, basta con un cuarto de vuelta: 27 cuentas.

Y no necesita ceremonia. En una sala de espera, en el metro o a mitad de una crisis, pasar diez cuentas con la respiración también cuenta.

Contiene

  • 1 japa mala de 108 cuentas de ágata negra con acabado mate, de 8 mm, anudadas una a una, con cuenta gurú y borla
  • Bolsa de terciopelo negro para guardarlo

Cuidados

Evita perfumes, cloro y agua caliente. Guárdalo en su bolsa, en un lugar seco, cuando no lo uses. Cada pieza puede tener pequeñas variaciones de tono.

No necesitas creer en nada en particular para empezar. Acompaña tu práctica; no sustituye la atención de un profesional de salud mental.

 

Alejandro